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¿Sabías que las cataratas del Niágara también se congelan?

Las cataratas del Niágara son un grupo de cascadas situadas en el río Niágara, zona que une Canadá y Estados Unidos. Su caída, pese a no ser la más elevada del mundo, es de 64 metros pero su majestuosidad se debe a la gran longitud y belleza de las mismas.
 
Para el que no sepa nada de estas cataratas nos gustaría informarle de que son 3: Ontario, Nueva York y la catarata Velo de Novia. Por estas cataratas pasa todo el agua de los Grandes Lagos y desde que se han descubierto han sido muy populares. Además de ser bellas también se caracterizan por ser una fuente de energía impresionante y un proyecto muy desafiante en cuanto a conservación medioambiental.
 

Formadas hace 10.000 años por la glaciación

Estas cataratas deben su origen a la glaciación continental, un enorme glaciar que avanzó sobre el área oriental de Canadá moliendo rocas y suelo hasta convertir algunos canales de ríos en lagos. Esta fue la forma en la que un pequeño río se ha convertido en una de las cataratas más conocidas del mundo.

Una de las maravillas naturales más grandes del mundo

Estas cataratas están consideradas una de las más grandes maravillas naturales del mundo gracias a su caída de agua, unos 4 millones de litros por segundo. Las cataratas se pueden admirar de noche desde el lado canadiense, pues esta impresionante foto nos permite ver las luces que la iluminan.

En el Niágara también llega el invierno

Sí, esto es lo que queríamos mostraros, quizás muchos de vosotros hayáis oído hablar de ellas pero hay imágenes impresionantes sobre las épocas del año en la que estas cataratas se congelan.
 
Los turistas que van en invierno pueden ver una instantánea poco habitual, pues a una temperatura que suele rozar los 15 grados negativos estas cataratas se congelan por completo.
 
Hasta el año 2014 estas cataratas ya hacía años que no se congelaban pero en los últimos años siguen haciéndolo a temperaturas que hacen bajar el mercurio hasta los 30 grados bajo cero. Otra foto, más antigua, nos permite ver cómo era el invierno hace 100 años en el Niágara.
 
Ahora bien, pese a la baja temperatura, en el interior de la cascada sigue cayendo el agua de forma líquida y esta se congela al caer. El sonido de este fenómeno es impresionante.
 
Eso sí, no creas que los turistas huyen de las cataratas congeladas, cuando la temperatura está tan baja las cataratas suelen recibir tantas visitas en un mes como a lo largo de todo el invierno, cuando no se han congelado. ¿Sabías que se congelaban de forma impresionante?