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El Entroido en 1909

Seguimos repasando las mejores fotos del Entroido, coincidiendo con esta época tan especial del año. ¿Queréis saber cómo eran los disfraces en 1909? Gracias al archivo de Phottic, podemos ver una serie de fotografías que nos permiten ver el tipo de atuendo que se llevaba a principios del siglo XX. Eran disfraces para toda la familia porque, como siempre os decimos, el Carnaval es una fiesta que toca a todas las generaciones para que lo vivan y disfruten. Vamos a repasar los disfraces más originales.

El Carnaval Gallego de Lisboa

El Carnaval servía como punto de encuentro para que los gallegos residentes en la diáspora se reuniesen, pudiesen formar comunidad y disfrutasen de una jornada festiva con sus disfraces. En este caso, en Lisboa se celebraba el Carnaval Gallego, una fiesta para la comunidad galaica que vivía en la capital lusa.

Ganador del concurso de disfraces

Él es Andrés Duro, ganador del premio al mejor disfraz en el baile de sociedad en Carril. Ya por entonces se celebraban los clásicos concursos de disfraces, en los que cada participante ponía sus mejores galas para competir con los demás por la victoria. El ganador, además de llevarse el premio, veía incrementar su reputación ante el exclusivo círculo de esta sociedad vilagarciana.

Las comparsas

No era para menos. Las comparsas ya eran uno de los ejes del Entroido en 1909. Esta es la agrupación coruñesa Marina Galante, que salía a las calles con sus guitarras y sus cantos para hacer las delicias de todos los que disfrutaban del Carnaval. Ritmos fácilmente bailables, melodías pegadizas y mucho desparpajo los hacían indiscutibles en esta época del año.

Las tunas tampoco faltaban

Ahora quizá es menos habitual verla en Carnaval, pero la tuna también era un elemento imprescindible en 1909. En este caso, volvemos a Lisboa para ver a la Tuna Salmantina, un grupo que se basaba en letras mordaces con ritmos repetitivos para animar o humillar a quien pretendiese, en función de lo que le fuese ordenado. Una maravilla.

Los pequeños, parte del concurso

Baile de niños de La Oliva de Vigo, porque el Entroido también era para ellos. Aquí, algunos de los disfraces más característicos de la época, hechos con verdadero trabajo y precisión, como el de amazona o el de primavera. La confección del disfraz suponía un trabajo de muchos meses para que todo estuviese perfecto en la cita ineludible del año.