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La hermandad del obrero

El mundo tal como lo conocemos no sería posible sin la contribución de los obreros que han edificado los lugares en los que construimos nuestra vida. Hogares, colegios, hospitales, carreteras... la historia de los obreros es una historia de trabajo y lucha por el reconocimiento de derechos básicos, pero también es un relato de hermandad, de arrimar el hombro por el compañero y ser prácticamente una familia. Los obreros construyen parte del archivo de Phottic y nosotros rescatamos algunas fotos de inmenso valor.

Trabajo necesario

El trabajo de los obreros era fundamental para el necesario progreso de la sociedad. En una sociedad cada vez más demandante de energías para el abastecimientos de sus casas o coches, las minas de carbón eran un recurso en alza. En esta foto se observa a varios obreros realizando trabajos de sondeo para la construcción de una mina de carbón. Era la época de reforzar las medidas de seguridad en el trabajo, como la utilización de cascos, algo ya obligatorio en la década de los 60.

Jornadas de refuerzo grupal

La sociedad de mitad del siglo XX en España continuaba siendo profundamente religiosa. En las grandes empresas, con amplias plantillas, los ejercicios espirituales estaban a la orden del día. En época de Semana Santa, hacían estas particulares 'misiones', como ellos les llamaban, que paralizaban fábricas como esta de As Pontes por completo.

La jornada también daba para bromas

No todo iba a ser trabajar. En la jornada laboral, la camaradería debía ser algo prácticamente obligatorio para hacer la tarea más amena. Los obreros se divertían para relajar esas largas jornadas. En este caso, dos obreros posan para el objetivo en clara actitud de broma. La foto fue tomada en 1950 en A Estrada.

Fútbol obrero

Volvemos a As Pontes para ver uno de los frutos del hermanamiento en el trabajo. Habitualmente, los compañeros se reunían para buscarse sus momentos de ocio fuera de la jornada laboral. Una de sus distracciones era el fútbol, y en este municipio tan industrial, las empresas formaban sus propias alineaciones y disputaban partidos que eran auténticas batallas. Este es el instante previo a un partido entre los trabajadores de la central térmica y los de la mina.

Una fábrica en la que compartir tiempo

Esta fotografía se corresponde a la primera central térmica que hubo en As Pontes, y estos son algunos de sus trabajadores. Entre ellos, oficiales y aprendices que compartían sus días en una sala compuesta por un generador y un volante de inercia. Pronto desaparecería, dejando una huella en el amplio tejido industrial que ha tenido el municipio coruñés durante las últimas décadas.