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Bares, ¡qué lugares!

Puntos de encuentro de amigos, lugares donde se han conocido multitud de parejas, sitios donde recibimos un trato familiar... Los bares son parte indispensable de nuestra vida y una buena cantidad de las fotos de nuestro archivo se han gestado en estos lugares. Un vínculo que traspasa décadas y del que en Phottic tenemos constancia. ¿Qué sería de nuestro ocio sin los bares?

En un bar siempre hay un amigo

Todos tenemos un bar, ese lugar que llevamos años frecuentando y en el que siempre encontraremos a un amigo o conocido. Poco a poco, la gente se va juntando y se acaban montando reuniones con todo motivo: contar unas anécdotas, jugar a las cartas... Cuando un bar te da esa sensación, deja de ser un simple bar y pasa a ser una segunda casa. Teniendo en cuenta esto, Ramón, el hombre de la camiseta negra, escogió el nombre de su local a la perfección: A Nosa Casa. Viendo la foto queda claro, ¿no?

Familias que vivían de su bar

El bar era el sustento de toda la familia. Generalmente el hombre era el que atendía en la barra y la mujer se encargaba de la cocina, aunque también era quien cuidaba a los hijos. Esta era la típica estampa de un bar gallego en los años 50, y en la foto podemos ver a la familia que regentaba el bar La Viña, en el municipio de As Pontes. Todo un ejemplo de unidad familiar mantenida por un bar.

Grandes reuniones familiares

Por supuesto, los bares y tabernas se convertían en el rincón perfecto para que las familias del lugar fuesen allí a comer o a pasar la sobremesa. La mezcla de pinchos y vino se hacía una oferta irrechazable. Las tabernas en los pueblos pasaban a ser un lugar de celebración entre familias y vecinos. Acudir a ellos cada domingo o día señalado se convertía en una cita de obligado cumplimiento y las familias lo sabían de sobra.

El camarero, entre los más queridos

El camarero del bar de confianza no es un simple camarero, es un amigo. Lo decimos por experiencia, pero también porque lo vemos en las fotos de Phottic. Una de ellas es esta. Constante y Eugenia eran una pareja que abrió un pequeño bar en As Pontes, recién llegados de su emigración. El bar Marbella sería un referente en el pueblo que perduró durante las décadas, pasando a la siguiente generación. La pareja regente se volvió de la máxima confianza para su clientela en muy poquito tiempo, solo con un buen trato humano el establecimiento podía haber perdurado tanto tiempo.