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La España vaciada: los pueblos se marchitan

¿Qué sucedió?

Si bien la España vaciada está en el candelero en la actualidad, no es un fenómeno que se haya comenzado a experimentar en los últimos años. En los años 70 se publicaron diferentes estudios que dejaban constancia de que una buena parte de España se está despoblando para trasvasar a su gente hacia las ciudades. Las oportunidades de trabajo y prosperidad económica se encontraban en los núcleos urbanos, ante la falta de recursos en los pueblos. Eso hizo que decenas de miles de personas se viesen obligadas a dejar su pueblo de toda la vida, hasta el punto de que muchos se hubiesen quedado sin población. Las regiones más afectadas, las del interior. Comunidades autónomas como Extremadura, Castilla y León o Castilla-La Mancha veían como sus pueblos se iban marchitando poco a poco. Vamos a ver algunos ejemplos.

Extremadura

De todos los pueblos vacíos que se pueden encontrar en Extremadura, tal vez el caso más llamativo sea el de Granadilla, en la provincia de Cáceres. Un pueblo que gozó de una importancia histórica, pasando de manos de reyes a las de duques y demás aristocracia española, hasta verse completamente abandonado.

No es el único. Existen otros pueblos extremeños a los que el Instituto Nacional de Estadística otorga una población tasada en cero habitantes. Una despoblación que ya viene del siglo pasado, y que tiene como ejemplos a antiguos municipios como Zamarrilla, cerca de Cáceres; El Moral, en la frontera entre las provincias de Cáceres y Salamanca; y Villa del Arco, en la carretera que une Plasencia y Cáceres.

Castilla y León

La situación de Castilla y León es todavía más preocupante que la de Extremadura. Una vasta extensión de terreno que ocupa buena parte de la Meseta Central y en la que se pueden encontrar multitud de pueblos abandonados. La provincia que más sufre esta despoblación es Salamanca, que cuenta con unos 90 antiguos pueblos que ya se han convertido en despoblados.

Un ejemplo singular de pueblo castellano abandonado lo tenemos en Zamora. Chaguaceda es un pequeño núcleo que, de una manera u otra, nunca logró asentar a la población a lo largo de las décadas. Ya existen registros que cuentan que en el siglo XIX se había quedado deshabitado, aunque en el afán de recuperarlo, acogió a pocas familias durante el siglo XX, e incluso a un movimiento hippie a finales de los años 80. Intentos en vano, ya que quedó en el olvido.

Castilla - La Mancha

Otra de las zonas a las que la despoblación azotó con más fuerza. Castilla - La Mancha es otra de esas grandes extensiones de terreno en el interior de España con una baja densidad de población. Este pobre registro viene principalmente de una enorme cantidad de pueblos deshabitados. Como ejemplo, Caudilla en Toledo, una muestra de pueblo configurado para albergar vecinos que, con el paso del tiempo, fue reduciendo sus datos poblacionales hasta quedarse en cero. Un drama que no da la sensación de ir a mejor.