Inicio / Blog / Historias Phottic / ¿Conoces el juego de la pelota maya?
Compartir:

¿Conoces el juego de la pelota maya?

En Phottic nos gusta revivir épocas pasadas y recuperar esas historias que parecían haberse perdido con el paso del tiempo. Pero, en esta ocasión, retrocedemos más de 3000 años y nos vamos a Chichén Itza, capital del imperio Maya.

Las ruinas de esta ciudad se encuentran en la península de Yucatán (México) y actualmente es uno de los puntos turísticos más visitados de la zona. Nombrado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO y considerado como una las “Siete Nuevas Maravillas del Mundo”, Chichén Itza dispone de numerosas edificaciones de gran valor cultural y arqueológico como la Pirámide de Kukulkán o el Cenote Sagrado.

Nosotros pondremos nuestro punto de mira en la cancha más antigua y mejor conservada del juego de pelota maya. Puede que algunos conozcáis este deporte, sobre todo si sois de México, pero para los más curiosos os hablaremos un poco de su origen y de todos los misterios alrededor del Pok ta Pok, nombre que le otorgaron los mayas por el sonido que producía la pelota al golpear el suelo y las paredes de las canchas.

Esta civilización veía al juego de la pelota no solo como una forma de entretenimiento, sino también como un ritual que servía para resolver grandes conflictos sin recurrir a la guerra. Los mayas resolvían cualquier disputa importante en las canchas y por ello solo seleccionaban a los guerreros más fuertes y hábiles para entrar en la arena. Además, también se decía que este juego representaba su historia en la creación del universo.

Según el Popol Vuh (conocida como la Biblia Maya), los dioses gemelos Hunahpú e Ixbalanqué crearon a los mayas gracias a su victoria en un partido de juego de pelota contra los Xibalbá, criaturas provenientes del Inframundo. Por esto consideraban cada partido celebrado como una recreación de aquella famosa lucha entre el lado luminoso, los héroes gemelos, y el lado oscuro, los demonios. El juego de la pelota simbolizaba la lucha entre contrarios, entre el bien y el mal, entre la luz y la oscuridad.

Aunque no se conocen con exactitud sus reglas, era un deporte similar al voleibol. Los equipos estaban formados por un mínimo de dos jugadores y un máximo de cinco. Estos debían pasarse la pelota de un lado a otro utilizando la cadera, los hombros o los codos. Se decía que el equipo que conseguía pasar la pelota por uno de los dos aros que había en el campo, sería el ganador.

Los jugadores llevaban protecciones en la cabeza y en los codos conocidas como Pix’om y su vestimenta consistía en un taparrabos y protectores de cuero para los antebrazos y la cadera. La pelota se elaboraba con látex, substancia que se extrae de la savia del árbol de caucho. De aquellas no sé conocía este material en occidente y convirtió a los mayas en los primeros en utilizar este material para fabricar las pelotas.

Con la llegada de los españoles a América Latina, el inquisidor Tomás de Torquemada prohibió este deporte y dejó de practicarse por muchos siglos. Afortunadamente, la historia nunca se pierde del todo y el juego de la pelota se ha vuelto una tradición más de la cultura mexicana. Varios grupos de entusiastas de este deporte, pertenecientes a pequeños pueblos de México como Chapab (Yucatán), llevan años luchando para conservar este juego que crearon sus antepasados. Y estos esfuerzos están dando frutos, ya que desde 2015 se celebra la Copa Peninsular del Juego de Pelota Maya, donde los estados mexicanos de Yucatán, Guatemala u Honduras, entre otros, compiten para alzarse con el título.