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5 mujeres gallegas que hicieron historia

Álvaro Cunqueiro, Eduardo Pondal, Castelao, Alfonso Sucasas, Ramón Piñeiro… Estos nombres son de los primeros que se nos vienen a la cabeza cuando pensamos en figuras históricas gallegas. Desde que somos niños nos hablan de su vida, de sus grandes obras y de los momentos históricos que ellos mismos protagonizaron. Pero ¿y las mujeres?

En Phottic, sabemos que la historia no solo se compone de hombres, y con motivo del Día Internacional de la Mujer os hablaremos de cinco mujeres gallegas que se atrevieron a alzar sus voces para que fueran escuchadas.

Rosalía de Castro

 
Rosalía de Castro, nacida en Santiago de Compostela, fue bautizada a las pocas horas de nacer como “hija de padres desconocidos”. Compuso sus primeros versos con solo doce años y era una gran aficionada al teatro, la música y el dibujo. Tuvo una salud delicada desde niña, pero vivió su peor etapa en la adolescencia al descubrir sus orígenes como fruto de la relación de su madre con un sacerdote. Fue una mujer adelantada a su tiempo al utilizar el gallego en la literatura cuando era considerada una lengua vulgar. En sus obras hablaba de la pobreza del mundo rural y de la dura vida de los labriegos gallegos al mismo tiempo que, en un tono intimista, expresaba su ideología feminista al reivindicar la libertad de las mujeres. A pesar del apoyo de Manuel Murguía, su marido, Rosalía fue marginada por la sociedad y su trabajo únicamente fue reconocido tras su fallecimiento por un cáncer de útero.

Emilia Pardo Bazán

 
Emilia Pardo Bazán nació en el seno de una familia aristocrática en A Coruña. Desde pequeña mostró ser una ávida lectora y escribió sus primeros versos a los nueve años. Su amor por la literatura la llevó a acabar su primer cuento con tan solo quince años. Le encantaba viajar y aprendió inglés y alemán en sus viajes por Europa. Colaboró en numerosas revistas y periódicos con crónicas de sus viajes, ensayos y cuentos. Era una mujer de carácter fuerte e independiente que no tenía miedo de expresar sus ideas para modernizar la sociedad española de su época. Ella deseaba que todas las mujeres pudieran acceder a la educación y tuvieran los mismos derechos y oportunidades que los hombres. Al igual que Rosalía, sus méritos fueron reconocidos tras su muerte.

Sofía Casanova

 
Sofía Casanova dejó su ciudad natal, A Coruña, para trasladarse a Madrid siendo una niña junto a su familia. A los quince años consiguió publicar sus primeros poemas y éstos recibieron grandes abalanzas de importantes círculos literarios de su época. Incluso el rey Alfonso XII admiraba las habilidades poéticas de Sofía al punto de correr con los gastos de la edición de su primer libro. También se convirtió en la primera mujer corresponsal de guerra y escribió diversos artículos para periódicos que narraba el sufrimiento de la población civil en los conflictos que ella misma presenciaba. Además, llegó a trabajar en distintos hospitales como enfermera de la Cruz Roja. Ella continuó escribiendo hasta que sufrió una profunda ceguera a los ochenta años. Al morir dejó un amplio legado literario con la escritura de poemarios, novelas, obras de teatro y artículos para periódicos nacionales (ABC, El Liberal) e internacionales (New York Times, Gazeta Polska).

Maruja Mallo

 
Maruja Mallo nació en Viveiro, Lugo. Estudió en la Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid al lado de famosos pintores como Salvador Dalí. También perteneció a la Generación del 27 y llegó a ilustrar algunas obras de Rafael Alberti, pero con la caída de la Segunda República se vio obligada a exiliarse con sus compañeros a América Latina. A pesar de esto jamás abandonó la pintura y sus obras adquirieron prestigio con su vuelta España en los años sesenta. En la década de los noventa fue galardonada con la Medalla al Mérito de las Bellas Artes, el Premio de Artes Plásticas de Madrid y la Medalla de Oro de la Xunta de Galicia.

Concepción Arenal

 
Originaria de Ferrol, fue escritora, periodista y activista de los primeros movimientos por la igualdad de género en España. Tenía una gran devoción por los libros y fue capaz de aprender francés e italiano por su propia cuenta. Las leyes negaban que las mujeres pudieran acceder a la universidad, por lo que se disfrazó de hombre para poder estudiar en la Facultad de Derecho de la Universidad de Madrid. Al ser descubierta por error, tuvo que realizar un examen para poner a prueba sus conocimientos y al aprobarlo el rector de la universidad se vio obligada a aceptarla. Aún así las revoluciones vienen despacio y solo pudo asistir a las clases como oyente. Sus escritos siempre estuvieron cargados de denuncia y en ellos siempre reclamó la igualdad entre hombres y mujeres.

Y ellas son solo unos pocos ejemplos de todas las mujeres que en su día lucharon por la igualdad y reivindicaron los derechos de la mujer a través del arte y la cultura. Esperamos que ellas sigan siendo una inspiración para muchas y un ejemplo a seguir en la lucha feminista.