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La historia de Elisa y Marcela, el primer matrimonio igualitario de la historia

Los inicios

 
Las primeras páginas de esta historia se escriben en la ciudad de A Coruña. En la Escuela Normal de Maestras de esta ciudad estudiaban dos mujeres, Marcela y Elisa, con el objetivo de convertirse en maestras de educación primaria. Era una de las pocas profesiones que las mujeres podían ejercer en 1901 y las oportunidades de formación no iban encaminadas a otras salidas.

Una vida juntas

Una vez finalizados sus estudios, ambas fueron destinadas a la localidad de Calo como profesoras. Allí iniciaron una vida en común a pesar de los intentos de los padres de Marcela por enviarla a Madrid y así evitar una relación que consideraban despreciable. Fruto de este amor, sellaron su matrimonio, algo impensable por entonces. Pero es que además lo hicieron por la Iglesia, una institución totalmente contraria a este tipo de matrimonio. ¿Cómo lo hicieron? Elisa se cortó el pelo, se puso un traje y pasó a ser Mario, usando la identidad de un primo fallecido en un naufragio.

La mujer de las mil caras

Pero no solo eso. La vida de estas dos mujeres fue la historia de constantes cambios de identidad para mantener una relación que no siguiese las persecuciones ni las miradas de nadie. Para poder casarse, Elisa logró ser bautizada como Mario aduciendo ser hijo de familia atea residente en Londres sin tener la oportunidad de recibir este sacramento.

Una lucha continua

No tardarían demasiado en ser descubiertas. Al poco tiempo de casarse, en el pueblo fue conocido el secreto que traía consigo el emparejamiento. A traición, se inspeccionó a Elisa para demostrar si era cierto el rumor que existía. Al demostrarse la verdad, la pareja se vio condenada a huir para mantener su relación con cierta libertad. El primer destino fue Oporto, donde Elisa se convirtió en José; y después sería Buenos Aires, donde se hacía llamar María.

Un final incierto

Muchas son las hipótesis y pocas las conclusiones fiables sobre cómo acabó este matrimonio. De lo poco que se sabe es que la pareja llegó con un bebé bajo el brazo, ya que Marcela había contraído matrimonio estando embarazada. En sus nuevos destinos, este bebé reforzaba su coartada, pero su vida fue la de una mutación constante y una sucesión de excusas para no revelar su secreto. Desde aquí, poco más se supo de la pareja.

El registro de Buenos Aires cuenta que Marcela se casó en 1903 con un comerciante danés llamado Christian Jensen, 25 años mayor que ella. Sin embargo, fue un matrimonio infeliz que, cuentan, acabó con la vida de Marcela, que se suicidaría años después. Sin embargo, no hay pruebas esclarecedoras de esta afirmación. Durante este año, la plataforma Netflix rodó en Galicia la película Elisa y Marcela, dirigida por Isabel Coixet, que profundizará en esta historia y puede que nos cuente un poco más sobre lo que pasó. Se estrenará el próximo año.