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Galicia, tierra de culto a la muerte

Se acerca el Día de Difuntos y en Galicia saben bien de ello. Es una tierra de culto a la muerte, donde el fallecimiento se lleva con el dolor habitual, pero donde en base a ella se han levantado multitud de homenajes, monumentos y ritos destinados a honrar la figura del desaparecido. En este post hacemos un repaso por la pegada que ha dejado el ritual fúnebre a su paso por Galicia.

Entierros multitudinarios

Esta foto pertenece al entierro de Tomás Pérez Lorente. Fue alcalde de Vigo durante la dictadura de Franco, ocupando el cargo durante una década. Fue además uno de los impulsores de la zona Franca de Vigo, que continúa vigente en la actualidad. Su funeral es el ejemplo de la importancia de la muerte de Galicia, el homenaje se convirtió prácticamente en un acto de estado.

El luto característico

La muerte tiene un color que la ha envuelto a lo largo de las décadas: el negro. El negro es señal de dolor, de lástima por la ausencia de un ser querido. Una costumbre que todavía está a la orden del día en el rural gallego y principalmente marcado para la mujer. Por ejemplo, era muy habitual que la viuda que perdía a su marido se pusiera la vestimenta de color negro y no la abandonase durante el resto de su vida.

La última foto

Una práctica extinta, pero muy común durante los inicios del siglo XX. Esta foto data de la década de los 30 en el municipio de Navia de Suarna, y se tomó durante el entierro de la abuela de la familia Rozas. Era muy habitual quedarse con el último recuerdo de esa persona antes de ser enterrada, tomar una foto que quedase para el recuerdo con la última imagen de esa persona, justo después de fallecer.

Otro ejemplo es esta foto, en una muerte traumática por su causa. Esta vecina de As Pontes falleció mientras daba a luz a su hijo, que tampoco sobrevivió al parto. Su familia tomó la última foto con ella antes de entregarla a la tierra. Destaca el semblante de sus familiares, con caras de total normalidad y con los ánimos para prestarse a una última foto. Lo habitual de la muerte por entonces hacía que la gente reaccionase de esta manera, más normalizada que en la actualidad.

La visita al cementerio

Una vez fallecido, la familia del finado sigue acostumbrada a visitarlo de manera periódica al cementerio donde reposan sus restos. Continúa siendo una práctica muy habitual que tiene su gran día en la jornada que viviremos este jueves: el Día de Todos los Santos.