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La vendimia, una tradición con siglos de historia

Estamos en plena temporada de vendimia, esa época en la que toca recoger el fruto que lleva germinando en los viñedos durante el resto del año. Campos repletos de gente, capachos llenos de uva... una estampa típica del rural y que poco ha cambiado con los años. En el archivo de Phottic tenemos muestras de cómo era la vendimia hace no tanto.

Final de la jornada

Esta solía ser la estampa habitual después de un duro día de vendimia. Desde que entra la mañana, los recolectores cargan con sus cestas a la espalda buscando toda uva que encuentran para recogerla y llevarla a su recipiente. Si el día se daba bien, la cesta acababa como podemos ver en estas fotos, y era motivo de celebración, ya que suponía una buena jornada de vendimia como podemos ver en esta foto. Dos hombres cargan sus cestas y los demás comen uvas para celebrarlo.

Adaptación a cualquier terreno

De eso trata también la vendimia. Los recolectores se deben adaptar a cualquier zona de recogida, aunque el terreno sea irregular, pedregoso o, como en este caso, cuesta abajo. Esta foto está tomada en la parroquia de Mosteiro, en el municipio lucense de Navia de Suarna , y retrata a dos parejas en un día de vendimia. Por lo general, ellas recogían la uva y ellos eran los encargados de transportarla.

Merecido descanso

En una jornada de vendimia, con lo agotadora que es, descansar es fundamental. Un trabajo de campo que servía también para que los más pequeños se fuesen adaptando a la vida del rural. Esta es una foto de Lola y su hijo Juan, parando para tomarse algunas de las uvas recogidas durante el día.

Un campo plagado

Una imagen clásica de cualquier viñedo en época de vendimia. La gente se lanzaba al campo a recoger la cosecha, sin ningún tipo de ayuda más que su propia fuerza. Era un trabajo que muchas veces se realizaba en familia, en el que cada uno contribuía a la tarea como podía.

Tras recoger, toca escoger

Una vez hecha la tarea de recoger las uvas de los viñedos, llegaba el momento de seleccionar los mejores frutos de la cosecha. De ello se encargaban auténticas expertas como Perpetua, conocedoras del campo desde su infancia, que sabían cómo era el estado de cada uva con solo echarles un pequeño vistazo. Uno de esos trabajos aprendidos a base de tiempo.