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Por esto se reivindican las mujeres

Con motivo de la celebración este 8 de marzo del Día Internacional de la Mujer vamos a hablaros (cómo no) de la mujer. De su lucha y sus intentos por reivindicar la igualdad, la misma condición social, laboral y cultural que el hombre. Algo que se les negaba por el simple hecho de ser eso: mujeres. Y para ello, lógicamente debemos hablaros de feminismo.
Partimos de la definición que nos da el Diccionario de la Real Academia Española de ‘feminismo’:

  1. m. Principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre.
En diferentes épocas históricas, las mujeres se abrazaron a una causa que no soltaron hasta salir vencedoras. Hasta conseguir su objetivo, romper las cadenas que las denigraban y sobreponerse a un sistema que las oprimía.

Por poder votar

Con la Revolución Industrial se inició una transformación en la vida de muchas mujeres. Muchas comenzaban a abandonar el entorno rural y se introducían en la vida de las ciudades, núcleos urbanos donde tenían un mayor acceso a información y, por lo tanto, a opinión. Sin embargo, esta situación no se extendía al terreno político, ya que la mujer no tenía derecho a voto.

Con ello surgió un movimiento: el feminismo sufragista. Las mujeres reivindicaban su derecho al voto y a la inclusión en la vida política, algo que cobró una fuerza especial en países como Estados Unidos e Inglaterra. Fue un proceso largo, y en la gran mayoría de los países europeos y americanos hubo que esperar al siglo XX para que las mujeres pudiesen depositar su voto en una urna.

Por la igualdad de condiciones laborales

Hablábamos de la Revolución Industrial y el éxodo rural que trajo consigo. Más allá de resultar un progreso para las mujeres, las aferró a las tareas domésticas. Hombres y mujeres venían de trabajar en el campo, pero la llegada de la industria solicitó mayor mano de obra masculina, con lo que se acrecentó la brecha entre sexos a nivel laboral. El hombre iba a la fábrica mientras la mujer se quedaba en casa con las tareas domésticas, un trabajo considerado inferior al no producir riqueza económica.

Poco a poco, las mujeres fueron entrando en las fábricas, pero su situación seguía sin poder equipararse a la del hombre. Trabajaban más horas y cobraban menos.

Por su presencia en la vida pública y libertad de elección

Entre las diferentes ramas que surgieron del feminismo, nació el feminismo liberal. Perseguía reformas que le diesen a la mujer la libertad tanto de elegir como de ser elegidas, de participar en el sistema y, en definitiva, en la vida pública. Era un movimiento asociado también a la igualdad de derechos dentro del matrimonio, donde se consideraba que el hombre debía administrar los bienes de la mujer, y a la libertad de elección de la pareja, así como de separarse con la aprobación del divorcio.

Las mujeres seguían tomando peso en causas sociales, y movimientos como el abolicionismo contra la esclavitud en los Estados Unidos empezaban a ser encabezados por mujeres.

Por la libertad de decisión sobre su propio cuerpo

Con la llamada tercera ola del feminismo, el llamado contemporáneo o radical, el movimiento volvió la vista hacia la propia mujer. Sin olvidar las causas sociales y otros factores externos que afectaban al género, surgían preguntas como la capacidad de decisión sobre su propio cuerpo. De esta manera se reivindican cuestiones como la posibilidad de abortar y la libertad de poder consumir métodos anticonceptivos. Además, esta tercera ola del feminismo ya no plantea a la mujer como heterosexual por imposición y defiende más que nunca su libertad sexual.

Son solo cuatro ejemplos, pero no los únicos. Hay muchos más motivos por los que las mujeres siguen luchando. El reconocimiento del género independientemente del sexo, la total aprobación de la mujer en los ámbitos cultural, económico y político siguen siendo cuestiones sobre la mesa. La lucha de las mujeres no termina aquí.