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El Premio Nacional de Fotografía, a través de 5 autores

Desde 1994, en España se entrega el Premio Nacional de Fotografía, un galardón dotado con 30.000 euros y entregado por el Ministerio de Cultura. Desde el momento de su creación, está pensado como una forma de reconocer la obra de los fotógrafos españoles, que con su aportación colaboran al enriquecimiento cultural del país. Grandes artistas han sido reconocidos con este premio, y en el nuevo post de nuestro blog queremos profundizar en la obra de cinco de sus ganadores, que sin duda han cambiado la fotografía nacional.

Alberto García-Alix

García-Alix, galardonado con el premio en 1999 es el gran representante del underground español. Considerado el fotógrafo oficial de la Movida madrileña, es el autor de estampas que han quedado para siempre en la retina de una sociedad que vio más de cerca que nunca como cuestiones como la drogadicción o la prostitución se iban dejando de considerar tabús.

Una obra del fotógrafo leonés es muy fácil de identificar: retratos frontales, en blanco y negro, miradas crudas y directas. Ha sido también un gran representante de la cultura motera, exponiendo las inquietudes de este colectivo, aunque poco a poco ha ido evolucionando hacia una fotografía más introspectiva, relacionada consigo mismo, sin perder su óptica particular.

Chema Madoz

Al año siguiente de hacerse García-Alix con el premio, fue el turno de Chema Madoz. Es el fotógrafo de lo minimalista, con un estilo conceptual dedicado a retratar aquellas pequeñas cosas que conforman nuestro día a día.

Al igual que García-Alix, el blanco y negro predomina en las fotos de Madoz, con primeros planos y planos detalle que nos hacen reparar en elementos en los que, por costumbre, no nos detenemos a observar.

Ouka Leele

Ganadora del Premio Nacional de Fotografía en el año 2005, Ouka Leele es el nombre artístico de Bárbara Allende. La originalidad y el color son los dos grandes sellos de la obra de Leele, siempre contraria al tratamiento de color que resultaba de las máquinas fotográficas.

Su toque característico está en el proceso de composición, ya que realiza fotos en blanco y negro a las que posteriormente añade color, ya sea con acuarela o programas informáticos. Como podéis observar, el color es absolutamente llamativo en su obra. Pero además es un elemento clave a la hora de aportar significado a las fotos, donde el negro simboliza la muerte, el rojo evoca a la sangre y el blanco inunda de pureza la escena.

Joan Colom

Joan Colom, el retratista de la calle. Barcelona era el territorio de Joan Colom, ya fallecido y ganador del premio en el año 2002. Pocos como él han sabido reflejar tan bien la vida de la Ciudad Condal a través de una cámara. El encanto de su fotografía estaba en detenerse, en ofrecer estampas de lo que sucede a nuestro alrededor cualquier día, lo que nuestra rapidez nos impide ver.

Con una cámara Leica en la mano, Colom no preguntaba, únicamente disparaba. Siempre con el objetivo a escondidas, consciente de que la mejor fotografía le estaba esperando en cualquier momento en un lugar cercano. Así funcionaba su trabajo, solo retratar, inmortalizar las escenas de un día cualquiera alejadas del prisma de los juicios.

Gervasio Sánchez

El fotógrafo de guerra por excelencia en España es Gervasio Sánchez, galardonado con el premio en 2009. Por su objetivo han pasado parte de las escenas más crudas de los conflictos bélicos en América Latina y Oriente Medio.

Trabajador para la Cadena Ser, la BBC y el diario español Tiempo, entre otros medios, Sánchez no solo se ha encargado de mostrar las entrañas de la guerra en pleno conflicto. También ha reflejado sus consecuencias, tanto físicas como emocionales