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El asesinato de John Kennedy, un enigma más de medio siglo después

 
Hoy se cumplen 54 años desde que Dallas fuese escenario de un acontecimiento que, a día de hoy, sigue dando para muchas teorías conspirativas. Mientras paseaba en el descapotable presidencial por el centro de esta ciudad, una bala impactó en la cabeza de John Fitzgerald Kennedy, presidente de Estados Unidos por aquel entonces. Le acompañaba en aquel momento su mujer, Jacqueline Kennedy, y el gobernador del estado de Texas, además de agentes de seguridad.
 

El supuesto ejecutor

 
Tres investigaciones oficiales apuntaron, sin ningún género de discusión, a Lee Harvey Oswald como el autor del asesinato. Oswald era un ex marine con fama de mal tirador dentro del ejército, del que desertó poco tiempo antes de la muerte de Kennedy. Encontró trabajo en el Depósito de libros escolares de Texas y fue este el lugar desde el que disparó, según las investigaciones. El presunto autor estaba apostado en una de las ventanas del sexto piso portando un fusil, con el que realizó tres tiros. Oswald siempre negó haberlo hecho.
 

 
Dos días después del suceso, mientras el supuesto ejecutor era trasladado por la policía de Dallas a la cárcel del condado, apareció entre una multitud de periodistas Jack Ruby, empresario y gángster, para abrir fuego sobre el pecho de Oswald ocasionándole la muerte.
 

LA AUTOPSIA DE KENNEDY

 
Una vez declarado oficialmente muerto, se procedió a realizar la autopsia de John F. Kennedy. Presentaba una herida de gran tamaño en el lado derecho de su cabeza, además de dos en su cuello. La Comisión Warren, creada para investigar el asesinato, estableció que las tres heridas se habían realizado con tan solo una de las balas de Oswald, quien actuó solo. Algo en lo que no concuerdan multitud de opiniones.
 

TEORÍA SOBRE EL ASESINATO

 
Con el paso del tiempo, cobró cada vez más peso la hipótesis de que habría un segundo tirador. No estaría en el depósito de libros, sino entre unos arbustos cercanos a la carretera por la que circulaba Kennedy, realizando el disparo de frente. En el momento del disparo fatídico, la cabeza del expresidente ejerció un movimiento hacia detrás, contradiciendo a la física, ya que el supuesto disparo de Oswald se produjo por detrás, lo que ocasionaría un movimiento de su cráneo hacia delante. En 1994, el ex marine James Files se autoinculparía como verdadero ejecutor del asesinato, afirmando que lo realizó desde un montículo de hierba en la plaza Dealey de Dallas. Es la que más peso cobra en un caso que, por irresolución, ha caído en el olvido.