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No hablar, no ver, no oír

La leyenda

La leyenda de los 3 monos sabios tiene su curioso origen en la mitología china, y es aquí donde se explica una llamativa historia protagonizada por tres llamativos personajes: Kikazaru, el mono que no oye, Iwazaru, el mono que no habla y Mizaru, el mono que no ve.
Estas tres singulares criaturas fueron enviadas por los dioses como observadores y como mensajeros. Debían tomar testimonio de los actos y las malas acciones de la humanidad.
Estos tres monos llegaron con un conjuro mágico que les otorgaba dos virtudes y un defecto, representados en el siguiente orden: 

  • Kikazaru, el mono sordo, es quien observaba a todo el que cometía malas acciones. Más tarde, se las comunicaba al mono ciego mediante la voz.
  • Por su parte, Mizaru, el mono ciego, es quien trasmite los mensajes del mono sordo al mono que es mudo, a Iwazaru.
  • Iwazaru, por tanto es quien recibía los mensajes del mono ciego y quien a su vez velaba por el cumplimiento de la pena impuesta por los dioses hacia los humanos, puesto que era él quien decidía el castigo que estos debían recibir.

Filosofía

Lo que se saca de esta historia china es la importancia de mantenernos limpios de espíritu, dejando de escuchar ni prestar atención a aquello que nos hace actuar de mala manera, evitar hablar sin saber y no ver las malas acciones como un comportamiento natural.
Está relacionado con  con el código filosófico y moral santai,que habla de rendirse ante el sistema. 

Actualidad

Los japonenses adoptaron esta leyenda a su cultura, transformándola un poco y dándole una visión diferente. 
En Japón se entendía que los tres monos significaban “no ver el mal, no escuchar el mal y no decir el mal” ya que tenía relación con el código moral chino del santai, filosofía que promulgaba el uso de los tres sentidos en la observación cercana del mundo observable.
Otra manera de verlo era que para permanecer limpios de espíritu es necesario que nos neguemos a escuchar las maldades, no querer ver las malas acciones y que tampoco digamos cosas malas de nadie.
Esta filosofía puede explicar el comportamiento japonés, ya que tienen un código de conducta donde se recomienda la prudencia de no ver ni oír la injusticia, ni expresar la propia insatisfacción, este es un sentido que perdura en nuestros días.